El tiempo pasa lento y yo vuelvo a tomar el mismo refugio en el que me siento segura, sin temor a ser juzgada o tener que esconder todo lo que mi mente dice, este teclado junto con la hoja en blanco de Word.
¿Cómo es posible que ahora me encuentre escribiendo sin tener ninguna ventana abierta? O… sin tomar en cuenta la señal de ese internet que hace mi tiempo se consuma, supongo son las ganas interminables de poder ser sincera con alguien, sin esperar a que me interrumpan o abruptamente logren cambiar el tema dejándome a la mitad de lo que ahora me ahoga.
Supongo que… todo cae por su propio peso, no? Las circunstancias logran acomodarse de tal manera en la que uno se pueda realizar como es adecuado en ese momento, recordé eso de que… en la vida todo es cíclico y si no llegas a aprender algo en su debido tiempo vuelve a repetirse hasta que logres pasar ese obstáculo, ¿será que yo no he aprendido a estar sola cuando tengo pareja? Vaya… es que todo resulta difícil estando en esa posición, no me intimida la soledad, he estado así durante mucho tiempo y estoy segura eso no es, ¿Por qué la vida se empeña a ponerme estas pruebas? ¿Qué no le es suficiente el que ya haya aprendido a amar? Lo hago de manera distinta, llámalo quizás miedo pero ya no veo a las personas como pertenencia, sé que ya no son mías por el simple hecho de poder llamarlas “pareja”. ¿Soledad? No, en este momento no me siento sola, sé que no lo estoy, sólo es ese miedo a que todo lo lindo que en este momento me rodea de un momento a otro se vaya sin siquiera decir adiós.
Mi cabeza no ha dejado de doler desde el lunes y… no quiero pensar que me encuentro en alguna depresión o que m cuerpo me dice que algo anda mal físicamente, me resulta más fácil evadir esto y simplemente tomarlo como una molestia mas de esta gripe que ahora me acongoja.
Recuerdo el sentimiento que me embriagaba el fin de semana pasado… podría escribirlo pero creo que es más el lastimarme a mí misma.
Y… mi hno. volvió a llamarme, sigo insistiendo que ese hombre tiene alguna conexión extraña conmigo, las lagrimas querían salir al escribir lo anterior y apareció el, respirar profundamente fue lo único que me quedo.
¿Puedo ir al punto? Sin dejar de lado mí forma de escribir…
Aquellas imágenes ahora difuminadas en mi mente logran mantenerme aun de pie, no he caído y creo que… si lo vuelvo a hacer será caer en lo mismo que hace tiempo, no quiero hacerlo. Me siento… no abandonada, xq sé también que no lo estoy, pero si desplazada… sigo creyendo en esas palabras y sentimientos, me aferro a ellos y entiendo que si antes disfrutaba del tiempo que pasaba a su lado ahora lo tengo que valorar aun más.
El nudo en la garganta aparece, cosa extraña… no tengo agua a lado de mi cama para hacerlo desaparecer. Son de esos momentos en los que vienen a mí las veces en las que me he despedido, pensando y anhelando en silencio la siguiente vez en la que pueda contemplarla detenidamente mientras ella hace alguna otra actividad, parpadeando y cambiando la mirada cada que sus ojos se encuentran con los míos. Quiero estar a su lado, poder sentir su calor sin tener que escuchar esa frase que se llegara “me tengo que ir”
¿Saben lo que es estar en un dilema? No es el primero en el que me he encontrado, sé que tampoco será el último… ¿Cómo animar a la persona que amas, decirle que sabes podrá conseguir esa meta sin pensar en todo lo que trae consigo esa decisión? Yo tenía ganas de gritar, de decirle que no lo hiciera… que… de cierta forma me estaba dejando de lado… que la extrañaría… que se quedara conmigo pero ¿Quién soy yo para impedirle algo así?
Me comió el pavor por crear un futuro inexistente, por basarme simplemente en lo que mi experiencia decía, ella conocería nuevas personas, conviviría mucho más tiempo con ellas que conmigo, ¿Quién me asegura que entre esas personas no está la mujer que ha soñado por tanto tiempo? Si, fue terror y pánico, de esas veces en las que crees que el alejarte a tiempo es lo mejor para ya no sufrir más después y… el día llego.
Como lo dije, aprendí a amar de diferente forma y… creo que ese lunes me fue extraordinariamente a comparación de cómo lo tenía imaginado, no estaba bien (de hecho aun sigo medio mal) pero supero mis expectativas.
Ahora, creo que lo llevo bien, tampoco es que ya lleve 3 meses en esto para poder acostumbrarme a este cambio pero… es ganancia el que no me encuentre en la cama sin tener nada más que hacer que estar revisando un reloj para ver que el tiempo transcurre lentísimo o el móvil para comprobar que sus pensamientos se han trasladado a un msj.
La extraño, sabía que eso iba a pasar, me hace falta su olor para poder sentirme en las nubes o en aquel mundo en el que sólo me transporta ella, quisiera poder estar pegada al móvil como hace un par de semanas, esperar ese msj diciendo que se arregla y viene o algún derivante de eso.
Y… ¿sabes que es lo único que hago? Darle ese espacio, el no estar sobre de ella cada que deseo compartirle algo, dejar que termine su primer turno, se arregle, vaya a escuela y vuelva a trabajar… es duro eso, supongo que… tanto ella como yo debe de estar sufriendo las consecuencias de esta tan sabia decisión. Quizá no es lo mejor que puedo hacer, pero… mientras encuentro la manera de llegar a un punto intermedio del asunto creo que esto es lo mejor.
Se lo dije y lo mantengo, quiero estar con ella, no me importa si el tiempo que puede otorgarme no me es lo suficiente, lo disfrutare mucho más que antes y… dejare mi temor de lado, sé que no atraigo a nada bueno el encontrarme así entonces… como siempre lo hago, luchare por lo que quiero y en este momento la quiero a ella conmigo.
Sólo me queda una cosa, adaptarme a este cambio para que después ya no siga moviendo y pegando como hasta el momento lo hace.
Estando a su lado me siento flotar, sé que ese grado de felicidad aumenta exorbitantemente pero… debo aprender a quitarle mi felicidad y hacerme cargo yo de ella desde el momento en que mi vista la pierde en el horizonte, atesorar los momentos bellos y seguir alimentando el amor que me hace continuar en este mundo.