Caminando logrando cumplir esa meta que quedo inconclusa hace ya varios días, hoy, a pesar de aquellas palabras que llegaron a mí como un torpedo seguí a mi corazón, le hice caso a esa vocecita que no dejaba de repetir “dijo que no vendría, mas sin embargo, no que tu no fueras”
Suspire profundamente y tome ese camino, pensando que le diría, que ahora rompería todas mis barreras, si era necesario mostrar que a mí también me dolía su alejamiento, que no la quería fuera de mi vida, ensimismada llegué a aquella desviación para llegar a la avenida principal, supongo que… si, el miedo y mis pensamientos hicieron que me ensimismara tan profundamente para no sentir el peligro en el que me encontraba.
Fue todo tan rápido, el sentir el cañón de esa arma en mi cintura y un par de hombres a mis costados llevándome hacia un lugar un poco menos transitado me alerto, palabras altisonantes, miradas llenas de maldad, fuerza recibida a mi cuerpo, miedo envolviéndome sin pensar en escapatoria.
Sentí la pared a mi espalda y el arrebato de aquel bolso en donde mis pertenencias se encontraban, mis ojos se cerraban y de ellos salían lagrimas queriendo gritar, aquellas manos tocando con brusquedad mi anatomía, una boca llena de ponzoña recorriendo mi cuello. Todo mi ser y la poca esperanza o felicidad se escurrió de mi mundo como agua entre los dedos.
En mi mente pasaban repetidamente esos recuerdos de las veces anteriores, envestidas brutales, fuertes, hirientes lastimando mi entrepierna junto con ese cuerpo inmóvil, del que sólo salían lágrimas a borbotones.
Perdía fuerza, mi cuerpo caía lentamente hacia el piso y mi mirada después de ver que mis identificaciones junto con aquella flor se encontraban tiradas en el piso busque el cielo, aquel que siempre me cubre y hace lo mismo con las personas que amo, mi vista nublada logro distinguir a un par de personas que se acercaban y un golpe en mi mejilla me hizo perder ese punto.
Un grito, ese clamor hizo que el sujeto que se encontraba frente a mi me tomara con mayor fuerza y que el otro correspondiera gritándole que se fueran, que ya habría más y mejor, que tenían dinero.
Se alejaron de mí y yo corrí a los brazos de aquella pequeña mujer o gran ángel que me cubrió con sus brazos acariciando mi cabello lentamente, ¿Sabes lo que es escuchar un disparo que iba para ti rozando tu pierna? Es el ver tu vida pasar en micras de segundo sin tener el mínimo espacio de siquiera poder derramar una lagrima o expresar un lamento.
Aquel acompañante de ese ángel corrió hacia mis pertenencias, tomo una a una y las echo a la bolsa junto con esa flor que jamás llego a su destino, regreso a nosotras y tomo mi hombro con fuerza, con aquella expresión que mi padre a veces me dice que todo está bien, que lo peor ya ha pasado y que ahora no estoy sola.
Cogí mi bolso que adornaba ese regalo de la naturaleza saliendo por un costado, me preguntaron si vivía por ahí simplemente negué con la cabeza, hablé como pude… les dije que nada mas hacia una llamada y mientras buscaba el numero con mi cuerpo temblando caminé hacia aquel lugar y dejé como señal de algo muerto aquella flor, murió mi respeto, mi confianza y mi honradez.
Le marqué a la propietaria, a la mujer que se llevo mis ganas de vivir ayer y… se encontraba apagado, insistí un par de veces y tuve la misma respuesta.
Volví a los brazos de aquella pareja con el alma y cuerpo deshechos, me tomaron de los brazos, hicieron un par de preguntas y sin más… me llevaron a alguna avenida donde le hicieron parada a un taxi y me dejaron ahí.
Los ángeles existen aun en esta tierra, las probabilidades también y yo por poco volvía a caer en ese tan bajo 30% de abuso sexual, no tengo como pagarles lo que hicieron, ni siquiera recuerdo su rostro, sólo… sé que se llevaran mis bendiciones y lo mejor de mí de por vida.
Morí, ahora… solamente soy un cuerpo más que ocupa espacio en este mundo y aunque las lagrimas desean volver a salir y limpiar mi alma, sé que no puedo al menos… no hoy y no en este momento.
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