Ma', tu hija a veces siente que no puede más, que la fuerza y la esperanza se acaba, que el aire pesa y se le atora en su pecho... que la vida cercena.
Ma', tu hija a veces se pregunta si de verdad vale la pena seguir, si tú también dudaste, si tuviste miedo, si también te dolía respirar, si al igual que ella fracasaste alguna vez en esos sueños que te ilusionaban el alma.
Gualu', tu hija no siempre tiene ganas de mirar al cielo y buscarte en él aunque, sin darse cuenta toca tu anillo y lo lleva a su boca buscando tus brazos, a veces arrastra los pies y deja de tener ese caminar de gato como lo decías, anuda las palabras en su garganta y deja que sus ojos sean pozos de lágrimas.
Ma', tu hija se cansa por no sentirse suficiente, se cae pensando que jamás llenará esos zapatos, se desvela, fuma como jamás te gustó, se hace un ovillo en la cama, abraza lo primero que encuentra, se pone a gritar, se desangra el alma hasta que cae dormida y espera encontrarte en sueños.
Pero sobre todo Ma', tu hija recuerda que es tu hija y entonces se levanta intentando reinventarse, se sacude las rodillas llenas de pelitos de los perros, los codos con polvo y renueva sólo un poco esa esperanza perdida... Se da un baño tibio, cumple con su ritual de limpieza del cuerpo y alma para después poner la olla de café y platicar contigo frente a tu foto, se borda una nueva armadura porque no la criaste para rendirse, porque sabe y ya aprendido a ser fuerte, porque sabe puede seguir con esto, se mira al espejo y desde ahí reconoce tu sonrisa imaginándote atrás de ella.
Ma', tu hija a veces necesita ir despacio, tomar su ritmo otra vez, reencontrarse contigo, con ella y con los demás, derrumbar sueños y construir nuevos encima de esos, a veces necesita sentarse a tomar un respiro, gritar para soltar el miedo, descubrirse, reinventarse....
Ma', tu hija a veces sufre, piensa que va a colapsar, pero al igual que tú no detiene su andar ni siquiera con el dolor de un hueso roto.
Mi viejita chula, tu hija no se rinde porque gracias a ti, sabe que la vida no es eterna pero el amor sí y eso, específicamente eso le hace tener la fuerza para continuar, porque sé me amaste hasta tu último suspiro...

A veces miro al cielo, preguntándome si estará bien.
ResponderEliminarNormalmente cuesta caminar, cuesta respirar. Siempre está la duda de si uno lo hace correctamente o no, si la persona que nos mira desde arriba está de acuerdo.
Las personas llegan, se van, regresan, se marchan para siempre.
Pero hay esas personas especiales que, aunque no estén físicamente, siempre estarán en el corazón. Es muy curioso. Con el tiempo uno deja de querer a otros, los sentimientos suelen ir menguando, sin embargo, cuando es alguien allá arriba, el sentimiento decide permanecer para siempre.